10.22.2006

La soportable brevedad del ser


Básicamente, la estructura para escribir un artículo es algo así: inicio, desarrollo, climax y final. Búscalo en una guía para escritores aficionados, esas de $19.99, y generalmente es lo que te enseñan. Pero en realidad es educación que, si abres bien los ojos, sale completamente gratis. Vas al cine y ahí están: los cuatro pasos. El teatro? lo mismo. Televisión? igual. Incluso una canción inicia suave para continuar in crescendo, explotar en el coro, bajar nuevamente, repetir el proceso y bum!. its over. Se llama ritmo. Incluso el sexo es igual, aunque a veces dure menos que una canción.

Por un momento, digamos que el sexo es canción. Suena romántico, pero, qué pasa si la canción es de los Sex Pistols? sería como agarrar fuertemente mis pantalones y con violencia extrema tratar a mi querido amigo Denver como una manguera de bomberos fuera de control, chorrear donde caiga y chao. No hay duda: mi pareja va a morir en el incendio.
Pero y si fueras Pink Floyd? Pink Floyd post-Syd Barrett? mejor? Minutos que se convierten en horas flotando alrededor de un mar de sensaciones incontrolables que aumentan solo para dar paso a nuevas sensaciones que insoportablemente sabes que nunca van a acabar. Y así es: nunca acabas. Recuerdo esa película Kids (Larry Clark, 1995) en donde una super joven Chloe Sevigny se quejaba con sus amigas de que no había nada peor que un tipo que se tomaba hora y media en acabar. Osea, no es posible que una mujer pueda resistir tanto. No hay forma de que ESO pueda resistir tanto. El término concha asada nunca me sonó tan poco apetitoso.
Hay gente para quien la práctica del sexo es como una canción de Ricardo Arjona (toma cualquiera: todas son himnos anti-climax). O de Maná. O Phil Collins post-1989. O Chris Spheeris (no pierdas tu tiempo averiguando quien es, aunque por alguna extraña razón podría negociarte la colección completa de sus discos).

Prefiero el sexo -y películas, canciones y obras- que se mueve dentro de lo que podría llamar la “soportable brevedad del ser”: esa sensación de que todo fue tan corto que quisieras vivirlo de nuevo, que te falto un poquito más y que, definitivamente, no tiene una estructura tradicional. Creo que es una tendencia de la sociedad de hoy, como lo es la música new age (Spheeris incluido), Paulo Coelho y el frozen mokaccino.
Esta tendencia que espero haber bautizado por primera vez con un nombre oficial tiene sendos representantes, algunos de los cuales me gustaría nombrar acá para un mayor disfrute y entendimiento:

Larry David
Jim Jarmusch
Be your own pet
Jarvis cocker
Café Tacuba
Harmony Korine
Bonde do role
Babasónicos (post-Miami)
Paul Davis (el ilustrador ingles, no el pintor)
Daniel Clowes
Yo

2 comentarios:

  1. Por un significante y le plagiabas el titulo a Kundera'.
    Muy interesante tu blog(imposible elogiar en un cuadrito mas que limitante sin caer en lugares comunes).
    Buena tu seleccion, y eso de ponerte en la misma lista que el creador de "Ghost world".
    Saludos.

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  2. gracias por el comment Fernanda. Kundera fue tomado y distorsionado deliberadamente para ampliar la gama de significantes que siempre vuelven más rica la palabrería.

    Un abrazo y mantente leyendo! J

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