11.05.2006

Jarvis Cocker - Jarvis (2006, Rough Trade Records)


Hay una manera bastante fácil de ser Dios. Haz algo increíble (como inventar el mundo) y no te dejes ver nunca más. Deja que la gente imagine cómo eres. Que tu vida y obras se transmitan de boca en boca. Forja una leyenda. De Yavé a Kurt Cobain, la regla se aplica con rigor.
Obviamente hay maneras mucho más complejas de ser Dios. El camino a la divinidad se llena de piedras si no has hecho algo literalmente increíble. Tampoco ayuda el nunca haber desaparecido. La cosa se complica aún más si tu base de feligreses, simple y llanamente, no hace quorum.

Aquí es donde entra Jarvis Cocker quien, a estas alturas, no necesita introducción detallada. El solo nombrarlo nos traslada a una época en donde ese fenómeno (tan breve que solo nos dejó la fe) llamado Britpop, arrojó una bandita liderada por un nerd intelectualoso y cuatro ojos que, cuando no escuchaba una y otra vez el Low de David Bowie escribía letras resentidas y sufridoras acerca de cómo nunca vamos a ser personas tan comunes como el.

Hacemos un FF hasta 2006, donde el alguna vez líder de Pulp nos frentea con su primer álbum solista ya no desde los callejones sucios del Londres de 1995, sino desde su cuarto alfombrado en el sur de Francia.
Egocentrísticamente titulado Jarvis (Su capacidad de marketing es tal que se permitió bautizar su primer disco con su propio nombre), los 14 temas incluídos dejan una primera impresión: Si Pulp sonaba a sucursal del purgatorio en plena tierra, Jarvis Cocker se aburrió y trepado en una nube se devolvió al cielo.
Es un disco suavecito, bastante majestuoso, disparado de influencias varias -típico en todo disco de líder-de-banda-jugando-a-ser-solista-, pero más importante, es un disco que rockea.
Alguien dijo que Heavy weather se va a convertir en algo así como uno de los 14 cañonazos british del año, y no podría estar más de acuerdo. Otra joya -Don’t let him waste you time-, fue escrita originalmente para la country gangsta Nancy Sinatra y es ahora reinterpretada para otros grupos objetivos.
Varios dedos apuntando para arriba (menos el del medio) para Black magic, I will kill again y From A to I. Fat children es una canción potente pero algo perdida a la que todo el mundo le encuentra la gracia, menos yo.
El resto completa una secuencia perfecta con poquísimo filler (por algo estará escondida Running the world) que nunca deja caer el interés y la emoción de escuchar lo más cercano a un nuevo disco de Pulp.

La divinidad de Jarvis Cocker se encuentra dentro del reino de lo terrenal. Su evangelio es uno de pérdida y miedo, pero también de redención. Más cerca del We love life que de This is hardcore, las canciones de Jarvis escupen sus enseñanzas desde el cielo. Para observar y diseccionar las locuras de estos tiempos de manera tan perfecta y al mismo tiempo sencilla, solo se puede estar encima de nuestras cabezas.
Bowie dijo watch that man. Yo digo watch that god.

5 comentarios:

  1. Estimado Naco: vas a tener que echar mano del Soulseek y una conexión dedicada. Otra es robarle la tarjeta de crédito a tu tío y pedirlo en Amazon o en al tienda de Rough Trade. La última alternativa, y si nos guiamos por los comentarios de Pasquel, menos probable, es que te lo pase cuando aterrice por la capital. Saludos, J

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  2. muy buena reseña del disco... ahora me han dado más ganas de escucharlo completo...
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    saludos...

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